No imponemos estilo. Escuchamos lo que ya está ahí: el contexto, los límites, los deseos.
Trabajamos desde esa fricción hasta que aparece una solución propia -útil, bella y con intención. Empezamos por lo real: uso, presupuesto, tiempos, materiales. Y luego afinamos: proporción, luz, tacto, detalle.
Nos buscamos "el gesto". Buscamos que todo encaje y se sienta inevitable.
De Murcia.